“Donna me prega”, Guido Cavalcanti o “l’amore buio” (1), Raffaele Pinto / Rosa Delor

 

Exercici de traducció en castellà i català de la famosa cançó de Cavalcanti. En el primer exercici es pretén donar la interpretació el més exacta possible. En el segon es respecta la proximitat d’ambdues llengües. En ambdós casos el vers és lliure, amb l’accent a la desena.

Donna me prega es la canción filosófica que Guido Cavalcanti compuso en polémica con Dante, cuando éste escribió la Vida Nueva, en la cual creaba el mito de Beatriz, la mujer de procedencia divina que baja a la tierra para salvar al poeta enamorado. A la idealización del amor y la mujer que Dante proponía con su innovadora iniciativa, Guido contrapuso la idea (mucho más normal en aquella época) del amor como enfermedad de tipo melancólico, que condena al sujeto que la padece a la locura y a la muerte. Mientras Dante se basaba, para su novela, en una peculiar idea de la teología y el misticismo, Guido acude a los tratados de medicina y a las teorías sobre el alma humana, redactando un texto de enorme complejidad ya sea formal (hasta tres rimas en cada verso!), ya sea conceptual (porque el tema es desarrollado de acuerdo con el lenguaje y el método del escolasticismo).

El contenido de este tratado en versos puede resumirse de la siguiente manera. Siendo sensibilidad y racionalidad dos funciones psíquicas sustancialmente distintas (de acuerdo con el aristotelismo radical de Averroes), y siendo el deseo sexual una pasión que exalta la sensibilidad, el enamorado tiene su intelecto completamente cegado, y todas sus funciones vitales están dominadas por la obsesión erótica, cuyo objeto no es una mujer considerada en su realidad, sino el fantasma imaginario que de ella el enfermo crea. De este axioma proceden todas las paradojas que el texto enumera: el amor se gesta en la memoria (que con obstinación recuerda un fantasma de mujer) y consiste en una obnubilación del cerebro causada por el planeta Marte, y por lo tanto es acompañado por la ira y la furia. La forma femenina concretamente percibida con los ojos es recogida (como ocurre en toda percepción) por el “intelecto posible” (o sea la racionalidad), pero el deseo que dicha forma genera en la sensibilidad (el “alma sensitiva”) nunca llega a racionalizarse, porque es pura pasionalidad, y no hay puentes analógicos entre una y otro (que permitan convertir la pasión en racionalidad, como pretende Dante). El enamorado cree juzgar y razonar correctamente, pero, estando loco, lo único que hace es desvariar. Por otro lado esta locura consiste en impulsos en si mismos naturales, o sea la sexualidad, pero experimentados con una tensión excesiva, lejos del término medio que aristotélicamente se consideraba como virtuoso, o sea sano. Sus síntomas son repentinas variaciones del humor, entre la euforia y la depresión. Lo desencadena un tipo de belleza no vulgar, ya que el enamorado se inclina ante la mujer, y la pone en un pedestal de admiración. Por lo tanto él mismo se supera y ennoblece, para ser digno de tal ideal que su mente ha creado. Pero se trata, al fin y al cabo, de pura invención imaginaria, a la cual no corresponde ninguna realidad.

 

“Mujer me ruega” (1er ejercicio de traducción)

I

Mujer me ruega y yo quiero decir
de un accidente que a menudo duele
y es tan altivo que es llamado “Amor”.
¡La verdad escarmiente a quien lo niegue!
Y por lo tanto alguien que entienda busco,
ya que no creo que nadie necio y vil
algo de esta cuestión pueda entender,
porque no quiero sin  filosofía
de la naturaleza demostrar
donde reside y lo que lo genera,
y cuál es su virtud y su potencia,
la esencia, luego, y cada movimiento,
y su placer que amar es definido
y si se puede con los ojos ver.

II

En esa parte donde está memoria
toma su estancia (le da forma, como
al diáfano la luz, oscuridad
que desde Marte viene) y allí se asienta.
Fenómeno sensible es quien lo crea,
actúa cual alma y cual corazón quiere.
Viene de una visión que entra en la mente
que toma en el posible intelecto,
como en sujeto, su lugar estable.
Pero no ejerce aquí ningún poder
porque sus formas no tienen materia:
eterno efecto es el que le ilumina,
razón le mueve y no gusto o placer,
así que dar no puede semejanza.

III

No es virtud, pero viene de aquella
que es perfección , y tal se considera,
no racional sino que siente, digo;
enajenada, razonar pretende,
y ocupa de razón deseo el sitio:
discierne mal, ya que los vicios sigue.
A menudo de muerte es productivo,
si  se le impide actuar a la virtud
que favorece la contraria vía,
pero no porque sea innatural
sino porque no observa la medida
así que vivo no puede decirse
el que sobre sí mismo no es el dueño.
Y lo mismo se diga si se olvida.

IV

Su ser es cuando tanto es el querer
que más allá va de lo natural,
ya que no goza nunca de descanso.
Vuelve , cambiando color, risa en llanto,
y por miedo el aspecto transfigura;
en un estado poco dura, en gente
verás que de valor siempre se encuentra.
Produce esta pasión muchos suspiros,
por la obsesión de algo inexistente,
entonces se despierta ira encendida
(no puede imaginarse sin sentirlo),
paraliza, por mucho que se busque,
atando a él, porque allí está el placer
y desde luego no sabiduría.

V

De tal inclinación saca mirada
que promete placer sin duda alguna:
tomado así, no puede ya  ocultarse.
Bellezas no salvajes son la flecha,
ya que  este desear temor lo  afina,
así honra consigue el afectado.
No es cosa que se pueda ver por ojos:
estando dentro, no puede alumbrarse
o sea, forma no es que pueda verse,
y menos él, ya que de ella procede.
Privado de color, de ser vaciado
se asienta en medio oscuro y la luz borra.
Sin engañar os digo, y os lo prometo,
que sólo de éste sale algún compenso.

VI

Puedes segura ir adonde quieras,
canción, ya que yo  tanto te adorné
que tu mensaje será muy alabado
por quienes tienen uso de razón:
de estar con otros tú no tienes ganas.

 

“Una dona em prega” (2n exercici de traducció)

I

Una dona m’ho prega i  parlaré
d’una malaltia que fa molt mal
i és tan altiva que en diuen Amor:
“si m’ho negues, que ho pateixis de debò!”
Per això busco un bon coneixedor,
ja que no crec que un tipus de baix cor
entengui res del meu raonament,
perquè  sense tal demostració
no em ve gens de gust voler-ho tractar,
per on entra i quin virus el genera,
i de les seves virtut i potència,
després, l’essència i cada moviment,
i el plaer d’estimar que el defineix,
i si amb els ulls el podem observar.

II

En aquella part on és la memòria
pren son estat, compost d’una foscor
que venint de Mart allí fa demora;
com el translúcid format per la llum,
ell és creat i és fenomen sensible,
costum d’ànima i de cor voluntat.
Ve d’una visió que s’entafora
i pren en el possible intel·lecte
com en subjecte,  lloc i demorança.
En aquesta part, però, no comanda
perquè de matèria no prové:
esplendeix en ella efecte infinit;
no la mou plaer, ans reflexió,
per tot això no hi pot haver semblança.

III

Virtut no és, sí, però, ve d’aquella
que és perfecció (tal com es diu),
no racional, però que sent, dic;
forasenyat, aspira a raonar,
i el desig  pren el lloc de la raó:
en ser amic dels vicis no hi veu clar.
De sa potència, sovint se’n segueix  mort,
si per cas la virtut és reprimida,
la qual mena a la  contrària via:
no perquè sigui oposta a la natura,
sinó per com fa tort en la mesura;
per això  no es pot dir que està ben viu
qui sobre ell mateix no té senyoria.
I valgui el mateix per quan hom l’oblida.

IV

Quan el deler és tant fort el seu estat
ultra mesura de natura es torna,
ja que no es complau mai en el repòs.
Es mou, canviant color, riure en plant,
i la figura amb paüra transforma;
poc sojorna; sempre prou comprovaràs
que és en gent de vàlua on més es troba.
La nova passió mou molts sospirs,
i vol que hom miri en lloc inexistent,
i  desvetlla com una ràbia encesa
(imaginar-ho no pot qui no ho prova),
i paralitza per molt que hom hi vagi,
i no afluixa el nus, perquè hi troba gust,
i per descomptat no pas saviesa.

V

De tal propensió treu un esguard
que fa semblar el plaer incontestable:
si a aquest punt s’arriba, no es pot amagar.
belleses no selvatges són els dards
que l’amor per temor s’experimenta:
té mèrit l’esperit que n’és fiblat.
I no es pot conèixer per la mirada,
com que és a dins, cap  claror l ’il·lumina,
és a dir, veure’n la forma no es pot:
i mica ell, que d’aquest fantasma ve.
Privat de color, d’ésser exhaurit,
seu en lloc obscur i rau la claror.
Lluny de frau dic, i sóc digne de fe,
que només d’aquest neix manta mercè.

VI

Cançó, podràs viatjar ben segura
on et plagui, que jo prou t’he ornada
perquè sigui molt lloat ton missatge
per les persones que han enteniment:
que d’estar amb les altres no  tens talent.